La carne extra al puerco, el cocinero caníbal

La siguiente entrada es algo inquietante, porque no solo refleja la confianza absoluta que tenemos con el cocinero, sino que de ahora en más pensaras dos veces cuando comas afuera.

Sucedió en algún lugar de Baltimore, en los años 90, un hombre llamado Joe Methery fue arrestado por el asesinato de tres mujeres que tenían problemas graves de drogadicción y alcohol. Para ese entonces, 19 de diciembre del 1996, confesaría que mato a otras personas más.

El puerco bastardoEl motivo que pudo gatillar los asesinatos fueron varios; comenzando que su esposa, una adicta al crack, lo abandonara llevándose todo lo de valor en la casa, incluyendo a su único hijo. Otra posibilidad que debió perturbarlo fue que no solo su mujer lo dejara para ir en manos de otro, sino que su único hijo fuera llevado a servicios sociales, lejos del alcance de él.

Fue tan solo 6 meses después de ser abandonado que se enteró el paradero de su mujer, prostituyéndose en el otro lado de la ciudad para conseguir más drogas. Luego descubrió que el amante y ella fueron detenidos por posesión ilegal de estupefacientes. Eso en lo más mínimo le importó, lo que si le jodió fue que los oficiales se llevaran el niño por un serio caso de negligencia y abuso infantil.  Ya con todo esto no podía ir a recuperarlo, porque su historial estaba manchado por algunos crímenes, entonces decidió que se desquitaría con ellos.

Sabía que ambos se drogaban debajo de un puente, en compañía de dos vagabundos; pero no los encontró y se fue, dejando a esos sin hogar desmembrados. Esa misma noche mató a 3 personas más cerca del mismo puente, dos prostitutas y un pescador. A las prostitutas intentó sacarles información sobre el paradero de su ex, pero al no conseguirlo las violó primero y luego las asesinó, no sin antes haberlas cascado hasta el cansancio. Con respecto al pescador, estaba en la hora y lugar menos adecuados. Dejo los cuerpos hundirse en el rió con unas rocas atadas alrededor de ellos, se lavó con la misma agua de allí y limpió la escena del crimen tanto como pudo.

puente
Puente donde asesina a sus primeras victimas

2 semanas después fue arrestado, pero no por las cinco muerte, sino por la de los dos vagabundo. Paso casi 18 meses en prisión hasta que el tribunal lo soltara por falta de pruebas. Se había salido con la suya, y pronto seguiría la carnicería. Convenció a su antiguo jefe para que le permitiera vivir en un tráiler dentro del área, con la promesa que observaría el lugar en caso que pasara algo raro. Él aceptó dándole las llaves dela puerta frontal y del edificio principal, cosa que Joe aprovecharía muy bien para lo que tenía planeado hacer.

Atrajo a un par de adictas al crack al tráiler. Las asesino de forma brutal y descarnó los cuerpos, cortó la carne en pedazos para luego depositarlos en contenedores plásticos que serían puesto en el congelador. Los restos los colocó en tumbas separadas detrás de la compañía. Lo próximo que haría después con la carne es algo que te dará repulsión.

En los próximos meses, durante los fines de semana, abriría un servido de parrilla a cielo libre, es decir que se colocaría en una esquina, tal vez en frente de la compañía, o quizás cerca en donde gente hambrienta pudiera probar de su carne misteriosa. Allí vendió salchichas, carne asada, y sándwiches de cerdo a un precio modesto. Porque como dijo al jurado: La carne humana sabe casi igual  a la del cerdo. Y si se mezclaba ambas, nadie sabría la diferencia.

El puerco bastardo regresa
Él estará en la esquina de tu cuarto cuando duermas.

Cuando el ingrediente secreto de la carne se acabó, fue a buscar otra víctima más, pero esta vez la muchacha pudo escapar.  Entre gritos y golpes la joven pudo zafarse de sus obesas garras para llegar a la entrada principal. Trepó la malla con alambres de púas y alcanzó a un camionero que pasaba cerca en la carretera. La llevó a la estación más cercana de gasolina, donde llamó allí a la policía.

Joe Methery no opuso resistencia, dejó la entrada abierta y esperó a los oficiales. Al final se lamentó que no pudiera masacrar a las dos personas que él quería desde un principio. Meses después guió a los policías a la localización exacta en donde estaban en terradas sus otras víctimas. Con respecto a los cadáveres en el rió, no pudieron encontrar sus cuerpos después de tres años. En el 2000 fue revocada su pena de muerte por falta de evidencia, pese a que él había dado una declaración gráfica de los asesinatos y citado que él lo había disfrutado. En su lugar sigue con una sentencia de cadena perpetua.


Ya podemos determinar que el tipo era un sádico, que vendía carne humana entre mezclada con la de cerdo y tuvo que haber obtenido muy buena clientela. Te imaginas un día que aparezca un nuevo vendedor, que ustedes no conozcan y les ofrezca una hamburguesa. La verdad casos como estos se han reportado, y yo preferiría no comer mucho afuera hasta que este cien por cierto seguro del vendedor o lugar.

Pero quien sabe, quizás las personas no son lo que parecen.

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