Verge Grut III

Todo en esta obra es ficticio, ¡no lo intenten en casa!

Están advertidos!

Imagínense lo siguiente, eres una figura respetada en la época colonial. Tu abuelo es reconocido por funda un pueblo al nombre de no sé quién y tu trabajas como doctor y sepulturero. Eso es lo que sabemos todos de los libros de historia, pero no es lo único. A Víctor le habían aprendido una clase de mágica que practicaban en Europa. Luego aprendió de algunos de los esclavos las bases para hacer conjuros y supo que su aprendizaje en Europa no era suficiente. Consiguió colaboradores de las más peligrosas ramas que lo ayudaron a perfeccionar su arte, después los asesinaba con la intención que no lo delataran o empezarán a molestar en su territorio. Utilizó algunos de sus esclavos y practicó con ellos hasta que se aburría. Sus actividades favoritas siempre eran los que inducían a sus víctimas a padecer dolores, seguidos de horrores que asociaban a una enfermedad mortal, pero era solo gracias a los brebajes que él practicaba.

Uno de sus muchos actos fue el asesinato de un coronel por petición de un sobrino para así obtener la herencia. Lo que utilizó para ese ruin trabajo fue una clase de combinación entre dos hierbas que le entregó al chico; y pese a que no fue lo que él esperaba, obtuvo los resultados deseados. La hija del coronel fue abordada dentro de su mansión sin que se dieran cuenta los criados y puesta en un estado de cataléptico que hizo creer que la chica tuvo una repentina muerte en el comedor, aunque se esperaba en realidad inducirla en una clase de trance para que matara a su padre de no ser porque él muchacho utilizó demasiado polvo; que tiene como componente principal la tetrodotoxina. Al fin de cuentas funciono, y siguiendo las indicaciones del doctor Rinkastle, se enterró a la niña al siguiente día. El hombre destrozado vio en su sobrino el hijo que nunca tuvo y en una mañana el viejo murió de causas “naturales”.

También resalto su morboso gusto por las disecciones. Porque era habitual encontrarlo en su laboratorio, practicando estudios post mortem con el cuerpo de alguno de sus criados. Pero era también una de sus diabluras que, de la noche a la mañana, el cuerpo de uno de los trabajadores en la plantación estuviese tendido en el suelo, y todo gracias a ese polvitosafasifgdasgfladgaga

Aaaaaaaaaaaaaaaaaahhaahaaahaha ¡YO NO ESCRIBO ASÍ!

¡Maldito enfermo! Ya estoy sufriendo demasiado para que él me llegara a influencia de esa manera. Esto no parece un diario, parece más bien la autobiografía de un depravado asesino con tintes de horror. Los psiquiatras que tratan mi caso deben de estar reídos de las patrañas que escribo. Me los imagino sentados en la comodidad de su silla y después de unas cuantas donas dirán: Creo que el sanatorio es el mejor lugar para un loquillo tan manso y divertido.

Sé lo que ha hecho Víctor con mi cuerpo cuando estoy “dormido”. Él ha hablado con varias personas y cuando habla la gente tiene una idea equivocada de la realidad. Estoy seguro que me diagnosticaron Trastorno de identidad disociativo y él espera con eso salirse con la suya. Ya lo veo sentado en un cuarto, muchas semanas después que mi voluntad esté borrosa por las drogas, haciendo los últimos requisitos para poseer mi cuerpo. Él espera que mi alma suplante el hueco que dejo atrás, pero no más. ¡TENGO QUE HACER ALGO!

Él sabe lo que hago y en sueños compartimos nuestros propios pensamientos. Ya vi el enfermizo deseo que tiene por volver al mundo de los vivos; y aunque pareciera que las 12 horas que tiene control absoluto son buenas, no lo son suficientes. A veces lo veo tomar cosas sin permiso y actuar extraño, pero ¿para qué? No me atrevo a intentar suicidarme, porque si fallo me inyectaran con algo que disminuyera mi conciencia.

Creo que hoy es uno de esos días que la policía me tiene a la corte para seguir hablando de la misma caca. Gracias a los medios este asunto se ha extendido demasiado, pero es una primicia que le da de comer a los incompetentes escritores subyugados por el estado.  Pero ahora se me ocurrió una idea. ¿Por qué no jugar con los oficiales a la banana? Sí, me refiero a ese juguetico en forma de banano que los oficiales utilizan para repartir alegría mediática. Y por qué no compartir un poco de su ayuda comunitaria conmigo. Solo falta que en el trayecto encuentre el tiempo para tomar prestado el juguete y divertirnos. Espero ansioso la hora que me recojan.

Fin


Link de la historia en Wattpad (y también pueden encontrar mi perfil, claro, si ignoran mi mendicidad)

Sí llegaste a este punto, te felicito (también te debo una premio).

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